De nuevo comenzamos este tiempo regalado,

este tiempo de oportunidad,

este tiempo especial,

este tiempo dedicado a caminar en comunidad

hacia la Pascua…

de nuevo el Señor de la Historia

nos sale al encuentro

y nos propone hacer historia con nosotros,

compartir nuestras historias con él,

dejarnos hacer por su ternura y su cariño.

 

De nuevo, un año más, comienza la Cuaresma.

tiempo en el que somos invitados a recorrer

el camino de Jesús hacia Jerusalén sabiendo

que SOMOS PASIÓN,

que tenemos ganas de sentir a este Jesús,

de verle en el rostro y en la vida de la gente,

que necesitamos que camine con nosotros

y que escuchemos su Palabra

y nos dejemos convertir de corazón el corazón.

 

De nuevo la Cuaresma nos exhorte y nos dice:

¡Ayunad! ¡Escuchad! ¡Dad de beber!

¡Abrir los ojos! ¡Libertad!

¡Total nada! Sin duda

todo un programa de vida,

toda una apuesta por la vida y la esperanza.

Una propuesta que requiere de nosotros

ponernos a tiro, bajar el ritmo,

respirar profundamente, hacer silencio,

orar más, reconocernos incompletos

y excesivamente seguros de nosotros mismos,

amar más y amar mejor,

sabernos siempre en camino hala la UNIDAD

que buscamos…

necesitados, en definitiva,

de sentir ese amor de Dios

que nos hace gritar que SOMOS VIDA.

 

De nuevo la Cuaresma nos lanza un grito: ¡Ayunad!

Dejad lo superfluo, dedicaros a hacer el bien,

No perdáis el tiempo en cosas inconsistentes,

Dejad los caprichos,

Vivid de forma austera, desapropiados,

Proponeros acciones que os sirvan

Para eliminar la hojarasca

Y descubrir lo verdaderamente importante.

 

De nuevo la Cuaresma nos dice: ¡Escuchad!

No viváis de espaldas a lo que ocurre,

quitaos los auriculares y escucharos a vosotros

mismos y escuchad al mundo.

Escuchad la Palabra de Dios

y dejad que obre en vosotros.

Discernid lo que leéis y escucháis,

y obrad en consecuencia.

Dejaos transformar por lo que el Señor os dice.

 

De nuevo la Cuaresma nos pide: ¡Dad de beber!

Comprometeos con la gente,

descubrid las pobrezas que existen

a vuestro alrededor

y saciad la sed que existe en cada rincón

de la humanidad.

Practicad esta obra de misericordia

con todo aquel que esté buscando alimento, sentido

horizonte… vida digna.

 

De nuevo la Cuaresma nos zarandea y nos pide:

¡Abrid los ojos!

Manteneos despiertos,

abrid los ojos de la mente y del corazón,

no os dejéis cegar por las modas y los gurús,

por los deslumbramientos pasajeros,

por los cantos de sirena,

por las últimas tendencias…

vivid con los ojos bien abiertos,

que vuestra mirada se transforme

en acciones solidarias, en milagros cotidianos,

en palabras de esperanza.

 

Finalmente, la Cuaresma nos exhorta: ¡Libertad!

A acompañar a los otros,

a descubrir sus ataduras y sus cadenas,

y a ayudarles a liberarse de ellas.

A resucitar lo que parece sin vida,

a posibilitar oportunidades,

a practicar el amor que crea y dignifica.

 

De nuevo la Cuaresma.

Vivámosla con intensidad desde la convicción

de que también nosotros SOMOS PASIÓN

y queremos llegar a la Pascua a celebrar que

SOMOS VIDA.