Accede aquí al mensaje institucional con motivo de la celebración de la Pascua de Resurrección 2020 

Queridos todos:

¡Ha resucitado!

La alegría de la Resurrección de Jesús no diluye ni hace desaparecer el dolor y el miedo, pero les da un sentido nuevo y nos ayuda a mirar más allá y a vivir juntos y juntas la llamada a ser artesanos y artesanas de esperanza en nuestro mundo roto y bendecido. 

Queremos desearos a todos una #FelizPascuaEnCasa. Lo hacemos con el convencimiento de que por muy frágiles que nos sintamos… la conexión, la cooperación, la confianza y el cuidado son un regalo que, desde la Vida y la energía de Jesús Resucitado, alimenta nuestra esperanza. Con la mañana de Pascua conquistamos un derecho fundamental, que no nos será arrebatado: el derecho a la esperanza; es una esperanza nueva, viva, que viene de Dios.

Por eso, no cedamos a la resignación, no depositemos la esperanza bajo una piedra. Podemos y debemos confiar, porque Dios es fiel, no nos ha dejado solos, nos ha visitado y ha venido en cada situación: en el dolor, en la angustia y en la muerte. Su luz iluminó la oscuridad del sepulcro, y hoy quiere llegar a los rincones más oscuros de la vida. Hermana, hermano, aunque en el corazón hayas sepultado la esperanza, no te rindas: Dios es más grande. La oscuridad y la muerte no tienen la última palabra. 

Ánimo, con Dios nada está perdido. El Señor nos precede siempre. «No tengáis miedo; Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea, que allí me verán» (Mt 28,10). Es hermoso saber que camina delante de nosotros, que está en nuestra vida y nos precede en Galilea; es decir, el lugar que para Él y para sus discípulos evocaba la vida cotidiana, la familia, el trabajo. Jesús desea que llevemos la esperanza allí, a la vida de cada día (Cfr.: Homilia del Papa Francisco en la vigilia Pascual  del 2020).

Un abrazo a cada uno/a,

Comité de dirección de FEC

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