Cuaresma 2026, un camino justo y necesario hacia la Pascua
Pregón cuaresmal
Comenzamos la Cuaresma.
Un año más la Iglesia, Pueblo de Dios en camino,
es invitada a caminar hacia la Pascua.
Cuarenta días especiales,
cuarenta días en los que la Palabra de Dios
nos va a ir sugiriendo cómo convertirnos,
cómo transformar nuestra mirada, nuestro corazón y nuestras actitudes.
Cuarenta días de preparación, de entrenamiento, de sacrificio…
para llegar gozosos y renovados a celebrar la Pascua de Resurrección.
Cuarenta días en cinco etapas.
Cada una de ellas con una tarea,
con una invitación al compromiso por la justicia.
Cuarenta días de camino justo y necesario.
Cuarenta días caminando acompañados
de todos los que desean vivir la Pascua.
La primera etapa será el Desierto de Judea.
Allí se nos recordará que necesitamos parar,
alejarnos del ruido, dejarnos hablar por Dios,
poner el corazón en modo renovación y hacer frente a las tentaciones
que nos dirán que parar, silenciar, escuchar y convertirse
no es ni importante ni necesario en nuestro mundo.
Desierto para encontrarnos y dejarnos encontrar por el Señor.
La segunda etapa transcurrirá en el Monte Tabor.
Lugar de la Transfiguración del Señor.
Lugar que prefigura lo que vendrá
pero que nos advierte del peligro de quedarnos a mitad del camino,
sin intentar convertirnos radicalmente al Señor.
Un relato que nos habla de claridad, de pureza, de felicidad, de promesa.
Un episodio que nos anima a querer ser como el Señor.
La tercera etapa tendrá lugar en el Pozo de Sicar, en Samaría.
El encuentro de Jesús con la samaritana
será para nosotros un recordatorio de que el Señor
conoce quiénes somos, sabe de nuestra sed y de nuestra hambre.
Una invitación a pedirle al Señor que se acerque a nuestra vida
y nos ofrezca el agua que sacia para siempre
todos nuestros anhelos y necesidades,
todas nuestras búsquedas e inquietudes.
La cuarta etapa nos llevará a la Piscina de Siloé, en Jerusalén.
Allí Jesús sana a u ciego de nacimiento.
¡Cuántas cegueras nos acompañan desde siempre!
¡Cuántas hemos ido adquiriendo en el transcurrir de los años!
Una exhortación para que le pidamos al Señor
que sane nuestras cegueras autoimpuestas,
para que nos haga ver y viendo nos comprometamos
en la transformación del mundo.
La quinta etapa acontece en la Casa de los amigos de Jesús, en Betania.
Jesús, en aquel lugar en el que había estado tantas veces con sus amigos,
es llamado a resucitar a su amigo Lázaro.
Una invitación a rescatar lo más humano de cada uno,
a conmovernos con aquellos a los que queremos
y a dar vida allí donde estemos.
Un recordatorio de que la muerte no es el final.
Cinco etapas pensadas y preparadas para nosotros. Para cada uno.
Cinco oportunidades para practicar el ayuno que Dios quiere,
la oración que al Señor le agrada
y el compromiso por la justicia que restituye la dignidad de los últimos.
Comenzamos la Cuaresma, camino de conversión e invitación al compromiso.
Caminemos juntos, cada uno a su ritmo, en la medida que pueda y lo necesite.
Gustemos internamente este camino justo y necesario hacia la Pascua.
Amén
